Tener una buena idea es un excelente punto de partida, pero no garantiza que el negocio vaya a funcionar. Antes de invertir dinero, firmar un alquiler o asumir otros compromisos, conviene analizar la viabilidad técnica de la idea de negocio con unas previsiones realistas.

No hace falta comenzar con un estudio lleno de fórmulas complejas. Una primera aproximación puede obtenerse calculando cinco elementos: inversión inicial, gastos fijos, margen, punto de equilibrio y previsión de tesorería.

1. ¿Cuánto necesitas para poner en marcha el negocio?

La inversión inicial incluye todos los desembolsos necesarios para comenzar la actividad. Su composición dependerá del tipo de negocio, pero puede incluir:

  • Adecuación de un local.
  • Maquinaria, mobiliario o equipos informáticos.
  • Existencias iniciales.
  • Licencias y autorizaciones.
  • Constitución de la empresa.
  • Diseño de la imagen y la página web.
  • Publicidad de lanzamiento.
  • Depósitos, fianzas y seguros.
  • Dinero disponible para afrontar los primeros meses.

Uno de los errores más habituales es calcular solamente lo que cuesta abrir y olvidar que el negocio puede tardar un tiempo en generar suficientes ingresos.

Además, la Agencia Tributaria considera que una actividad puede haberse iniciado desde la adquisición de bienes o servicios destinados al proyecto. Esto significa que los trámites fiscales deben revisarse antes de comenzar a realizar compras o pagos relacionados con la futura actividad.

2. Identifica tus gastos fijos mensuales

Los gastos fijos son aquellos que el negocio deberá asumir, aunque sus ventas sean inferiores a lo previsto.

Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Alquiler de la oficina o local.
  • Suministros y comunicaciones.
  • Seguros.
  • Programas informáticos.
  • Servicios profesionales.
  • Financiación.
  • Nóminas y costes sociales.
  • Cuota de autónomos, cuando corresponda.
  • Gastos de administración y mantenimiento.

En el caso de los trabajadores autónomos, la cotización a la Seguridad Social está vinculada a los rendimientos netos anuales. Por eso, la previsión económica debe ser razonable y revisarse si la evolución del negocio cambia.

También es aconsejable reservar una cantidad para impuestos y gastos imprevistos. Que haya dinero en la cuenta no significa necesariamente que todo esté disponible para gastar.

3. Calcula el margen de cada venta

Facturar mucho no siempre significa ganar dinero. Para comprobarlo es necesario conocer el margen.

El primer paso consiste en identificar los costes variables: aquellos que aumentan cuando se vende más, como las materias primas, los productos destinados a la reventa, determinadas comisiones, el transporte o los embalajes.

De forma simplificada, el margen de contribución se obtiene restando al precio de venta los costes variables asociados a esa venta:

Margen de contribución = precio de venta − costes variables

Ese margen es el que permitirá pagar los gastos fijos y, una vez cubiertos, generar beneficio.

Si el precio se fija observando únicamente lo que cobra la competencia, sin conocer los costes propios, el negocio podría vender y aun así perder dinero.

4. Averigua cuánto tienes que vender para no perder

El punto de equilibrio, también llamado umbral de rentabilidad, indica el nivel de ventas mínimo necesario para cubrir los gastos. En ese punto el negocio todavía no obtiene beneficio, pero ya tampoco genera pérdidas.

Cuando se vende un único producto o servicio, una estimación básica puede realizarse dividiendo los gastos fijos entre el margen de contribución por unidad:

Punto de equilibrio = gastos fijos ÷ margen por unidad

Si existen varios productos o servicios con márgenes diferentes, el cálculo requiere trabajar con una combinación estimada de ventas.

Conocer este dato permite plantearse preguntas importantes:

  • ¿Es posible alcanzar ese volumen de ventas?
  • ¿Existe suficiente demanda?
  • ¿Cuántos clientes hacen falta cada mes?
  • ¿Tiene el negocio capacidad para atenderlos?
  • ¿Qué ocurriría si las ventas fueran inferiores a lo previsto?

El objetivo no es obtener una predicción exacta, sino comprobar si las cifras resultan coherentes.

5. Prepara una previsión de tesorería

Beneficio y liquidez no son lo mismo. Un negocio puede ser rentable sobre el papel y, sin embargo, no tener dinero suficiente para pagar sus obligaciones. Esto sucede, por ejemplo, cuando cobra de sus clientes después de tener que pagar a proveedores, trabajadores o administraciones.

La previsión de tesorería ordena por meses los cobros y los pagos esperados. De esta manera permite detectar con antelación cuándo podría faltar dinero.

Para prepararla conviene incluir:

  • Saldo disponible al comenzar.
  • Cobros previstos de clientes.
  • Pagos a proveedores.
  • Alquileres y suministros.
  • Nóminas y Seguridad Social.
  • Cuotas de financiación.
  • Inversiones.
  • Pagos de impuestos.
  • Otros gastos previstos.

Es preferible trabajar con distintos escenarios. Uno puede recoger la evolución esperada; otro, una situación más prudente en la que las ventas tardan en llegar o algunos clientes pagan con retraso.

Un plan de viabilidad no es una garantía

Ninguna previsión puede asegurar el éxito de un negocio. Su utilidad consiste en detectar posibles riesgos antes de comprometer una parte importante del patrimonio.

Un análisis básico debería ayudarte a saber:

  • Cuánto dinero necesitas realmente.
  • Cuánto te cuesta mantener el negocio abierto.
  • Qué margen deja cada venta.
  • Cuánto debes vender para cubrir gastos.
  • Durante cuánto tiempo puedes funcionar si los ingresos tardan en llegar.

Las cifras también permiten comparar alternativas: comenzar desde casa o alquilar un local, comprar o financiar un equipo, contratar desde el inicio o hacerlo cuando aumenten las ventas.

Revisar las cifras antes de invertir

Un proyecto de viabilidad debe basarse en datos razonables: presupuestos de proveedores, precios contrastados, costes laborales reales y estimaciones de ventas prudentes. Ajustar las cifras para que el resultado parezca atractivo solo servirá para ocultar los riesgos.

También es necesario incorporar las obligaciones fiscales, contables y de Seguridad Social que correspondan. Estas pueden variar según la actividad, la forma jurídica elegida y la contratación de trabajadores.

En Asesoría Núñez podemos ayudarte a preparar el plan de empresa, calcular la inversión necesaria y analizar si las previsiones económicas de tu proyecto son realistas. Antes de invertir o asumir compromisos, contacta con nuestro equipo y estudiaremos contigo la viabilidad de tu idea de negocio.

Contenido informativo de carácter general. Las necesidades económicas, fiscales y administrativas deben analizarse individualmente para cada proyecto.

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